!Ah, porque no te quieres mojar!

Luis era un viejo de esos que hoy en dia le dicen “atravezao”, siempre iba en contra de la corriente, si esto era azul para todos, para él  era verde, si aquella gallina tuvo diez pollito, eso era bobería porque él tenía o tuvo una que sacó 20, si el hijo de Juan era buen muchacho y estaba encaminado en la vida era porque ¡claro! no tenía otra cosa que hacer y perdía su tiempo delante de los libros, sin saber de dónde salía la comida.

Y así, entre amarguras y desavenencias,  pasaban los dias de este hombre a quien no se le podía quitar el mérito de muy trabajador y sacrificado por su familia.

Desde muchacho se ganaba el pan cortando henequén, su cuerpo daba fe de ello por la cantidad de cicatrices que guardaba y, como decía él, “todas luchando el pan de cada día”.

Acostumbrado al sol y al sereno, lo único que hacía era trabajar sin quejarse pero los años no pasan por gusto. Aquel joven que salía debajo de la tempestad se había transformado en un hombre medio encorvado, canoso, muy curtido por el sol y, como ya les decía, muy resabioso, “atravezao”.

La lluvia lo afectaba, no salía de una gripe para entrar en otra y si no “nemonía”,  palabra que usaba con frecuencia y que por su espalda  causaba  risas de sus compañeros de labor que le preguntaban muy serios: oye Luis, cómo sigues de la “nemonía” y él respondía: “bien, bien, la tengo controlá.”

Tarde pero seguro, se dio cuenta  de que su problema lo podía resolver con una capa y se gastó  120 pesos en la adquisición de una  a través de Ana, la vecina  que las tría de La Habana de contrabando.

Cinco dias seguidos estuvo lloviendo en Boca de Camarioca, donde vivía Luis con su familia, y al sexto se dispuso a ir para el henequén pero ni una gota de agua cayó. Así estuvo cinco días más con su capa nueva a cuesta pero nada de lluvia. Miró la capa con cierto recelo y le dijo: “¡Ah, porque no te quieres mojar!? Y fue para su casa, llenó un tanque de cincuenta y cinco galones  y le dijo a Beba, su mujer, “…Beba, tira agua ahí, tira agua que la capa se va a mojar hoy, tira agua, ella no quiere mojarse pero se va a mojar hoy.”

Y así se echó encima los cincuenta y cinco galones de agua, feliz porque al fin le había dado uso a su capa nueva.

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Acerca de regla7

Soy una cubana que ama su país y necesita estar rodeada de buenas personas.Amo la sinceridad y la lealtad
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