¿Contrastante?, no lo creo

Dice Yaisa, una vieja amiga, que no ha conocido persona más contrastante que yo. Ella no puede entender que reaccione con tanta calma ante eventos que cualquiera explotaría como un volador de a peso. “Bueno es lo bueno, pero no lo demasiado”, me repite una y otra vez. Siempre le digo: “Dios sabe lo que hace. ¿Te imaginas con esta naturaleza maciza y un carácter explosivo?” pero, ni corta ni perezosa insiste, “si, si si, lo que tu quieras,  por más novelas que he visto no me he encontrado algo igual”…solo me río y sigo “mi tumbao”.

Yaisa no puede entender que alguien que se pare a defender sus derechos en cualquier tribuna, sin temor a nada, alguien que le diga a las personas lo que opina sobre un tema o sobre ella con la mayor naturalidad del mundo pueda tener “esa sangre de horchata” para enfrentar alguna agresión verbal y delante de cualquiera decir, “me da tremenda pena pero, eso no es conmigo. A nadie le hablo así, por tanto no será a Usted el primero que se lo permita”. Recojo mis cosas, doy la espalda y me voy.

Ella, mi amiga, tiende a ser muy explosiva y es por eso que aun teniendo la razón, muchas veces pierde.

La vida me ha demostrado que mientras más bajo se habla mejor comprensión se logra, cuando en el ánimo de las partes está solucionar los problemas. Por el contrario, cuando las personas quieren mortificar o hacer daño, no comprenden la calma y lejos de sedarse, se alteran hasta perder el control. Justo ahí es que comienza el triunfo, cuando el interlocutor grita para hacer prevalecer su criterio, cuando se ciega y no logra razonar ni ver más allá de sus narices.

La vida me ha demostrado que todo el mundo merece un respeto, no importa si esa persona está consciente de que lo debe igual o no. Lo cierto es que por mí no quede la vergüenza ajena del descontrol, del irraciocinio, de la grosería a quienes estén cerca y de ese sabor que queda después de obrar mal. Y no es que ahora me declare la madre de la tolerancia, no. Es que creo que la gente se equivoca, ¿quién no?, somos humanos e imperfectos, por tanto,  apuesto por la segunda oportunidad. Esa que hace aflorar la vergüenza, el arrepentimiento y la rectificación  en la vida. Esa que hace a las personas mejores seres humanos y que los pone en condiciones de seguir adelante con la cabeza erguida, segura, sin miedo… confiada, feliz y llena de esperanzas

Anuncios

Acerca de regla7

Soy una cubana que ama su país y necesita estar rodeada de buenas personas.Amo la sinceridad y la lealtad
Esta entrada fue publicada en Crónicas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s