Dos no son tres

foto de mis padres el día de sus nupcias..30 diciembre de 1960. Varadero, Cuba.

foto de mis padres el día de sus nupcias..30 diciembre de 1960. Varadero, Cuba.

Hay mujeres muy inteligentes. Realmente las mujeres somos inteligentes, aunque a veces la pasión nos ciega y otras nos da señales que sabemos, porque tenemos un sexto sentido, que son ciertas, aun sin tener pruebas, pero el corazón nos permite hacer un guiño para seguir amando.
Claro. Eso no es eterno. Muchas veces, cuando menos lo esperan, “despertamos” del idilio y no hay Dios que nos haga volver atrás. Lo sé por experiencia propia.
Pero el caso que me ocupa es familiar. Hablo de mi madre, una mujer sabia, no sólo como madre sino también como mujer, como esposa.
Cierta vez mi padre, un hombre “fuera de liga” y también zorrito porque las mataba callado, todo parece indicar que tuvo una relación con una señora y mima se enteró, por esas cosas de la vida y de algunas que se presentan como amigas y lo que hacen es prender candela en los matrimonios.
Hoy pienso que esa “amiga” no imaginó la reacción de mi madre, quien la escuchó con calma y después le dijo que le agradecía pero sabía que “no se había casado con un bobo y mucho menos con un Santo”. De más está decir que todo fue de dientes para fuera. Cuando la supuesta amiga se fue estaba que “trinaba”, la casa le parecía chiquita.
¿Cómo? No lo sé. Alo otro día se auxilio de una persona que la quería mucho y casi la obligó a copiar un texto que ella misma le dictó. Terminada la escritura la cerró en un sobre postal y la envió por correo a la dirección de la casa.
Sólo fue cuestión de tiempo. El día esperado llegó. Mima, como quien se siente sorprendida abrió la carta y encontró una ensarta de insultos y el más chiquito era “cabrona” , como decimos los cubanos: tarrúa, aguantona.
Se sentó a esperar a que fuera alrededor de las siete de la noche, hora en que llegaba habitualmente mi papá y en ese tiempo tuvo posibilidades reales de planificarlo todo. Lo primero que hizo fue poner punto en mi boca diciéndome que ella solucionaba ese problemita ese día mismo y que “no me preocupara que no había situación alguna entre tu padre y yo.
Pipo llegó, como siempre, nos beso a los tres hijos ya mima le acarició la cabeza y ella, sin que se lo esperara le extendió la carta y le dijo que la leyera con calma y que le dijera ¿qué era eso?
Sólo veía la expresión del rostro de mi padre, en aquel entonces joven, apuesto y con la fortaleza que siempre lo acompañó. Pipo leyó, recontra leyó y cuando terminó le dijo: “no sé qué es esto. No entiendo nada. La gente se presta a muchas cosas cuando ve a una pareja feliz como la de nosotros.
Mima le tiró una mirada fulminante (me parece vivirlo ahora mismo) y, con tremenda ecuanimidad le respondió: “Yo estaba segura que tu no permitirías que una mujer me molestara de esa manera, ni serías capaz de andar con una “tipa” de esas.
El hombre, es decir, mi padre, ni corto ni perezoso le dijo: “Vieja, no hagas caso a eso. No lo hagas” e inmediatamente preguntó cómo había estado el día, qué hicieron los muchachos y lo demás que siempre conversaban.
Esa conversación murió ahí pero mima le siguió la pista a su hombre y supo que, al otro día, visitó a aquella mujer, cuyo nombre no mencionaré, y le dijo que siempre fue claro, que nunca mintió al decir su situación matrimonial y que a su esposa y hogar no se le podía molestar. Por tanto: nunca más. Hasta ahí llegó todo.
La supuesta amiga se ocupó de corroborar la ruptura y mi madre aprovechó para decirle que “no era su amiga porque una amiga de verdad no viene a prender candela sino que llama al esposo y le dice que él no debe hacer esas cosas o que tiene que ser más cuidadoso pero nunca venir a la casa a disgustar a la familia”.
El tiempo pasó. Mima y pipo siguieron juntos y acopladitos. Nosotros crecimos felices y unidos en un hogar de verdad. Mima partió a los 51 años, abruptamente, cosas de la vida dicen, al menos eso quiero creer y pipo siguió en su hogar hasta que murió también pero, por mí supo que aquel anónimo insultante que mima recibió fue ideado y enviado por ella misma ante el peligro de perder su matrimonio y a su hombre.
Ese día, cuando le conté la verdad, veintitantos, casi treinta años después, pipo sonrió y se quedó mirando al televisor y sólo movía a ratos la cabeza como quien dice: “me la hizo buena”.
Es que para mi madre dos nunca fue tres.

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Acerca de regla7

Soy una cubana que ama su país y necesita estar rodeada de buenas personas.Amo la sinceridad y la lealtad
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