Preséntalo y no jodas más…

Lázaro es un hombre maduro, los años no hacen mella en él. Su tez cobriza lo hace parecer mucho más joven, aunque ronda los cincuenta años.
Graduado de Medicina, es de esos profesionales brillantes, como abundan en Cuba y ha tenido la dicha de conocer el mundo, como mejor se hace, desde adentro, desde las venas, muchas veces lastimadas por el dolor, la insalubridad y la pobreza. Por su calidad profesional y humana ganó el derecho a pertenecer a la Brigada Henry Reeve, o, Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias.

Contradictoriamente para muchos, Lázaro tiene un arraigado sincretismo religioso. Cree en Dios y en cuantos orishas existen. Le viene de herencia. Sus abuelos eran “sonados” en Cárdenas, su ciudad natal y su madre es reconocida en el mundo de las cartas y los altares pero el hecho de que su hijo sea una figura pública la ha convertido en una celosa y discreta creyente al punto de no renegar pero sí esconder.
Por las razones mencionadas se habituó a acoger en la casa a las personas con mucha cautela. Los amigos de su hijo llegaban y ella, muy cariñosa, como siempre, los recibía pero se ocupaba de dejar la puerta bien abierta, no importa el clima como estuviera para que no vieran lo que había detrás.
Cuando Lázaro llegaba con alguien nuevo presentaba a su madre, su abuela y hermanos y su mamá se ocupaba de mantener detrás de la puerta, bien escondido a Elegua o Eleggua, una de las deidades de la religión yoruba, que en la santería sincretiza con el Santo Niño de Atocha.
Cierto es que su sitio es detrás de la puerta pero lo de Nena pasaba de castaño claro. Según reza, Eleggua es el dueño de los caminos y el destino, es el que abre o cierra el camino de la vida, prosperidad, felicidad suerte o desgracia e incluso puede determinar sobre las influencias de otros egguns; es muy travieso y su nombre significa “el mensajero príncipe”.
Un día, Lázaro, cansado de tanta intriga, llegó a su casa acompañado de un grupo de compañeros, médicos como él y directivos locales y les dijo, aquí tienen a la Nena, mi madre, ella es mi abuela Lázara, la responsable de mi nombre, él es Jorge, mi hermano y ella es mi hermana menor, Luisa y, con la misma disposición, echó para adelante la puerta y triunfal dijo: “y éste es Eleggua, el personaje de la familia, al que saludamos cada día cuando nos vamos y, sin discusión cuando regresamos”.
Nena quiso tragarse a su hijo, por la vergüenza que le había hecho pasar y él, antes de que ella se recuperara le expresó: “coño, Vieja, tenía que presentarlo para que no jodas más”

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Acerca de regla7

Soy una cubana que ama su país y necesita estar rodeada de buenas personas.Amo la sinceridad y la lealtad
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