La fiesta del pan. (Miércoles, 13 de septiembre de 2017)

Desde los días previos a la arremetida de Irma por las costas cubanas y mucho más, el pan, ese maravilloso, delicioso y necesario alimento comenzó a dificultarse en Varadero, e, imagino, que en todo el país. No es que no se produjera, sino que la demanda superaba la oferta. Las colas eran interminables; la gente previsora (no es mi caso) se ocupó de comprarlo y conservarlo como un bien preciadísimo.


Sin chovinismo alguno, en mi barrio de Varadero se hace el mejor pan que se come en Matanzas y …cuidao. Mis amistades habaneras, por ejemplo, siempre que se van de regreso a la capital, tratan de comprar para llevar…bueeeeeno, bobos no son!
He degustado panes en Cárdenas y Matanzas, las ciudades más cercanas y no son ni la sombra del que se hace en la Cadena del Pan de Varadero…!suerte que tenemos algunos!
Volviendo al tema, es decir, a la fiesta. Ya el día once, a escasas 24 horas de los destrozos provocados por Irma, la traviesa, la turista…los panaderos no satisfacían con una producción que tenía a cientos de clientes esperando para alimentar a los suyos. Vale aclarar que la gente se portó a la altura del momento, no hubo indisciplinas ni altercados, más bien afloró la solidaridad para que la mayor cantidad de personas cogiera aunque sea uno o dos, si era de corteza dura, o, diez de corteza blanda.
Así fue por días hasta que se normalizó, poco a poco la cosa, en este sentido. Fue entonces que, el 13 de septiembre, cerca de las cinco de la tarde, Alaine, una persona especial para mi hijo y para mí porque nos ha dado pruebas de amor, de compromiso afectivo y de lealtad ante la verdad, vino a la casa a ver cómo estaba y para que su esposo me resolviera un problemita doméstico causado por el yacente flamboyán de mi vecina cercana.
Hablamos de todo, filosofamos, compartimos informaciones de aquí (TVCubana) y de allá (los cargues y Antenas que pululan) y entre col y col le dije que ya había pan, sin colas y la conminé a que comprara para la niña, que aprovechara. Ella aceptó mi recomendación y, cuando llegó a su casa, en Cárdenas, me llamó por teléfono y con mucha alegría me dijo que “había sido la protagonista de una fiesta”. Alaine es una “jodedora cubana”, siempre está bromeando y, loca por saber, le pregunté ¿cómo era eso?
Resulta que, al llegar a la Panadería de la Calle 25, esquina segunda, de Varadero, no había nadie y compró ¡ciento cincuenta pesos de pan!!! Una exageración, dije yo. Pero ella me expresó: “No, al contrario, muchacha…cuando yo llegué y le repartí a los vecinos ese pan, la gente hizo una fiesta, tú sabes desde cuándo no se comían un pancito así!?”
Una vez más me sentí feliz de estar acompañada por personas como Alaine, que en mi mundo son muchas y le doy, por eso, gracias a la Vida… que me ha dado tanto!

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Acerca de regla7

Soy una cubana que ama su país y necesita estar rodeada de buenas personas.Amo la sinceridad y la lealtad
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